El Espóndilo es un caparazón
sagrado entre la gente andina antigua. El molusco se encuentra
en América central y del sur y fue valorado en Mesoamérica
por las culturas como la Maya que las usó como joyería
y los empleó en ceremonias.
El molusco crece en las aguas más calientes de la costa
de Ecuador. Residiendo en aguas tan profundas como de 50-60
metros, el alto valor que le dieron los antiguos Peruanos pudo
haber sido debido a las dificultades implicadas en cosecharlas.
Los moluscos eran recuperados por buzos experimentados, unidos
por las cuerdas de salvamento de los balsas, algunas de las
cuales estaban bajo de vela. El color rojo y el habitat acuoso
pudieron haber transportado conceptos de la fertilidad en rituales,
con la asociación de la sangre y las lluvias anuales.
Hay muchas especies de Espóndilos y varían considerablemente
en aspecto y gama. Se agrupan en la misma familia mayor (familia
Ostreidae) se cementan a las rocas, más bien se atan
por un byssus. Su característica dominante es que las
dos partes de sus caparazones están juntas con un bisagra
de tipo bola con hueco, más bien un una bisagra dentada
al igual que la más común en los bivalvos.
El caparazón del Espondilo después ha sido muy
buscado por los colecciones, y existe un mercado comercial en
base a ellos.